En los últimos años, los mercados internacionales han conocido un fuerte aumento de los precios de los productos de alimentación debido a la fuerte regresión de la producción agrícola a nivel mundial y el uso desmedido de las semillas en la producción de energía por los países desarrollados. Lo que se repercuto de manera considerable sobre la actividad económica y la situación social en gran parte de los países de tercer mundo, donde los gobiernos se han visto obligados a consagrar cantidades inmensas de su presupuesto para la importación de los productos alimenticios y la preservación de la seguridad en las sociedades que se han visto amenazadas. Manifestaciones descontroladas en las que murieron varias personas en busca de su pan diario. Este escenario ha engendrado una situación de alerta a nivel mundial y ha sido motivo para la organización de simposios y congresos internacionales en busca de soluciones.

Lo menos que se puede afirmar en este sentido es que ha sido motivo para recordar el valor de la agricultura y su papel primordial en la sociedad. A pesar de todo, la agricultura nunca ha dejado de desempeñar el papel sustancial que tuvo desde los primeros asentamientos del hombre y la aparición de las primeras civilizaciones agrícolas, pese a los diferentes cambios que padecieron las economías de la mayoría de los países desde los comienzos de las nuevas eras.

Es el caso también en los países árabes actualmente; tanto la agricultura como la ganadería permanecen para la mayoría de estos pueblos la base de su actividad económica como lo fue en el pasado. Con los comienzos del Islam, la agricultura constituía la columna vertebral de la economía aunque existían otras actividades tales como la ganadería, el comercio y otros oficios.

Al-andalus se enmarca también en este mismo contexto, los testimonios aseguran que la agricultura representaba durante toda la época de presencia musulmana la principal actividad desempeñada por un gran número personas. No es de extrañar pues cuando Ibn Jaldún, en su análisis de algunos recursos de pervivencia, califica a los andalusíes entre las comunidades más desarrolladas. Los documentos que estudian la época del Emirato y del Califato corroboran las teorías de Ibn Jaldún durante el siglo ocho. Queda atestiguado que tanto los emires y califas como el resto de la sociedad pretendían siempre comprar tierras como parte de su patrimonio inmobiliario y practicaban la agricultura para aprovechar sus ingresos.

Lo mismo sucede con los libros que hablan del período de las Taifas que confirman este interés en apropiarse tierras y practicar la agricultura. Más que ello, los documentos señalan que la agricultura y la siembra se han convertido en el pilar de la vida y en la fuente de subsistencia.

A principios del siglo, y a raíz de los cambios que ha experimentado la sociedad, se ha demostrado que efectivamente la adquisición de tierras se había convertido en el cimiento del pueblo y en la principal fuente de ingreso y subsistencia para toda la sociedad. La fragmentación política, la repartición del sector de inversiones por parte de los cristianos quienes se habían acaparado la mayor parte, además de los disturbios internos que aumentaron a causa de la represión cristiana tanto a nivel militar como económico, junto a otros factores, todo ello contribuyó a la regresión de las actividades artesanales y los intercambios comerciales que se habían desarrollado durante el siglo X, convirtiéndose así la tierra en la principal fuente de ingreso para los Reinos de Taifas en momentos difíciles como aquellos, con el objetivo de pagar el tributo a los dirigentes de los reinos cristianos, por una parte y cubrir sus gastos y consolidar las bases de su reino por otra.

Aun así y a pesar de todas las dificultades, la tierra siguió ocupando un lugar primordial, ni siquiera los fenómenos naturales tales como las sequías e inundaciones; el descenso demográfico; la escasez de los materiales agrícolas y su eficacia limitada pudieron frenar el interés por ella. Aunque sí esta situación influyó en el interés por desarrollar la actividad agrícola, de modo que no surgió un renacimiento agrícola como fue el caso en las zonas rurales al norte de España o al oeste de Europa en general, durante esta misma época. No obstante, la mayor revolución fue en el ámbito de la publicación que fue conocida con el nombre de libros de agricultura.

Salta a la vista que el gran interés por la agricultura no se deja notar en los estudios históricos modernos y contemporáneos. La mayoría de los trabajos realizados por parte de los orientalistas y árabes interesados por la civilización andalusí, tanto sobre la época de los Taifas como de las otras épocas tratan el aspecto político o intelectual, mientras que el aspecto económico y sobre todo el que toca a la agricultura como actividad económica queda prácticamente ausente. No obstante, para dejar constancia de los pocos estudios que ha habido al respecto, hemos realizado un estudio exhaustivo respecto a este tema, en el marco de una tesis doctoral leída en la Facultad de Uxda en el año 2000.

Gracias al material histórico consultado y a las investigaciones arqueológicas, tratamos de estudiar los diferentes aspectos de la actividad agrícola en Al-andalus durante el siglo XI, a la luz de lo que estaba ocurriendo en diferentes regiones del Mediterráneo Occidental. Como es bien conocido Al-andalus es una de las regiones de España, que a su vez es una unidad de las tantas unidades geográficas y humanas constituyentes del Mediterráneo occidental, de ahí que las comunidades que pertenecían a la misma área geográfica durante el siglo XI, compartían las mismas propiedades. Y probablemente donde más se permea esta semejanza es a nivel de las manifestaciones de la vida material.

Satisfacer las necesidades económicas era para la sociedad andalusí, al igual que otras sociedades de la época, una cuestión primordial. De lo que no cabe duda, pues, es que los medios que usaban los andalusíes para lograr este objetivo no eran del todo diferentes de los medios adoptados por las comunidades del Sur del Mediterráneo o de la Europa occidental mediterránea, a pesar de que estas últimas desarrollaron sus métodos de supervivencia desde el siglo XI hasta la segunda década del siglo XIV, consiguiendo de este modo alcanzar un gran renacimiento agrícola.

Sin embargo, a pesar de la interacción histórica y cultural entre las comunidades de la cuenca del Mediterráneo Occidental no hay que olvidar que la sociedad andalusí fue una sociedad musulmana antes de ser mediterránea; y por lo tanto en su proceso de emigración e instalación en la cuenca mediterránea se trajo consigo sus conocimiento en materia agrícola (el sistema de agricultura, el sistema de plantación y el sistema de regadío); algunos elementos sobre los que se basa la actividad agrícola como las especies de plantas (la palmera o la granada a modo de ejemplo), así como las leyes y disposiciones legales que regulan la propiedad de tierras.

Partiendo de lo anterior, hemos considerado oportuno abordar esta interacción a lo largo de los capítulos que constituyen el libro La agricultura en al-andalus publicado por el Centro de Estudios Al-andalus y Diálogo de civilizaciones en el año 2009. También hemos formulado una serie de interrogantes partiendo de que “la agricultura es un hecho económico que sigue un proceso determinado que comienza con la producción y termina con la consumición”. Las preguntas se formulan como sigue:

  1. ¿Dónde se realizaba la producción durante el siglo XI?
  2. ¿Quiénes se encargaban de la producción, de manera directa o indirecta?
  3. ¿Con qué elementos y cómo se realizaba la producción?
  4. ¿Cuáles son los cultivos y productos que se producían?
  5. ¿Cómo se caracterizaba el sistema de producción?
  6. ¿Cómo se calificaban las relaciones entre las partes responsables del proceso de producción?

Procuramos contestar a estas preguntas en tres capítulos, a pesar de que los datos de que disponíamos no nos garantizaron respuestas extensas y profundas acerca de todas las preguntas formuladas. Por lo tanto, nos hemos conformado en algunos capítulos con proporcionar suposiciones o estimaciones.

Yussef Ennegadi

La agricultura en Al-andalus, publicaciones del Centro de Estudios Al-andalus y Diálogo de civilizaciones; Ed. Annajah El Jadida, Casablanca, 2009.