La educación primaria tanto en Sevilla como en otras ciudades andalusíes, desde un principio, fue a cargo de un educador en un lugar del barrio, ligado a la mezquita en la mayoría de las veces. Los niños empezaban a leer y a escribir aprendiendo el Corán, luego la poesía además de la gramática árabe, la caligrafía árabe… Debido a la influencia de la enseñanza sobre la vida de los niños a una edad temprana y sobre su forma de pensar, el primer califa almohade Abdel Mumin Bnu Ali dedicó un gran interés a los niños de la sociedad sevillana. Con el objetivo de inculcarles una educación dirigida y complementaria e iniciarles en el campo de la tradición islámica almohade desde un principio, les ofrecía una estancia durante un semestre en Marrakech. De ahí, los niños elegidos se trasladaban a Marruecos, junto con sus profesores, para recibir una formación ejemplar con los niños de otras ciudades. Y tras acabar la formación cada grupo regresaba a su ciudad.

Una vez acabada la primaria, los alumnos pasaban la siguiente etapa frecuentando círculos de enseñanza especializada, en función de su elección y capacidad (la familia, junto a la mezquita, jugó un papel importante en esta etapa en la educación y formación de los niños) y se esforzaban continuamente por perfeccionar sus conocimientos. En la etapa siguiente, el alumno escogía a profesores con méritos para ahondar sus conocimientos y a veces incluso se veía obligado a viajar para encontrarse con ellos, ya que muchos de ellos se hallaban fuera de al-Andalus, y regresaba con investigaciones que atestiguaban su nivel científico y los méritos que le correspondían.

Sin embargo, no hay que pensar que la oportunidad de enseñanza la tenían todos, pues la niños descendientes de familias modestas eran casi privados de la educación o al menos su condición financiera les impedía alcanzar altos niveles de enseñanza y por lo tanto aprendían oficios; “el ignorante a quien la suerte no le ayudaba a estudiar se distinguía aprendiendo oficios”  según el Maqari. Parece ser que las familias adineradas convenían con el educador un sueldo determinado tanto en la etapa de educación primaria como en la etapa posterior que transcurría mayormente en la mezquita. Lo que explica que la escuela como institución educativa independiente no existía como tal según el Maqari quien afirma: “los aprendientes no poseen escuelas donde inculcarles la ciencia sino que estudian todas las ciencias en la mezquita a cambio de un sueldo”.

Mohammed Yala en Actas del Congreso La civilización islámica en al-Andalus y los aspectos de tolerancia, Publicaciones del Centro de Estudios Al-Andalus y Diálogo de Civilizaciones, 2003.