Los mudéjares en Castilla representaban una minoría, repartida por el territorio, pobre y marginada socialmente, como resultado del desplazamiento de la élite y de los intelectuales a los territorios musulmanes del sur. Además, su descendencia no era conocida hasta tal punto de que algunos historiadores duden sobre si han podido colaborar en la transmisión de la cultura islámica.

El descenso del número de los mudéjares en Castila se debe, en parte, a las condiciones en que se desarrollaron las operaciones militares en la zona y el papel que desempeñaron en dictar una legislación propia a ellos. La emisión de las leyes de los mudéjares estaba estrechamente vinculada a la legislación de los judíos y ambas se desarrollaron paralelamente. En lo que concierne la información que se dispone en torno a las dos comunidades es escaza y muy dispersa, sobre todo durante el período anterior a la toma de Toledo en 1085. Es de lo más difícil configurar una imagen completa de la vida privada de ambas comunidades hasta el final de la Edad Media. La mayoría de los documentos que se hallan se han podido extraer de los textos legislativos, dictados tanto por las instituciones eclesiásticas como por el palacio y las autoridades locales. Sin embargo, los mencionados documentos nos ofrecen informaciones teóricas que difieren mucho de lo que se han podido encontrar en otras fuentes, en torno a sus prácticas y las condiciones de su vida cotidiana. Además, a pesar de estar vinculadas las leyes de los mudéjares y los judíos hay que señalar que existen muchas diferencias entre ambas minorías.

Sin lugar a dudas, el año 1085 fue crucial; la toma de Toledo ocasionó, por primera vez, la incautación al territorio español, de áreas con una población muy densa, compuesta tanto de musulmanes, como judíos o mozárabes. Lo que influyó sobre la situación de aquellas minorías y sobre sus leyes.

El documento de la rendición de Toledo estipula asegurar la libertad de movimiento para los musulmanes que deseen dejar la ciudad, la protección de las vidas de aquellos que desean quedarse y su dinero y propiedades, incluida la propiedad de mezquitas, así como la entrega de las fortificaciones a los cristianos. No obstante, dichas condiciones no fueron acatadas; a raíz de la conquista cristiana fue nombrado un monje del monasterio de Cluny, como jefe de los obispos de Toledo. Más tarde, éste aprovecharía su relación con el rey y en su ausencia convirtió la gran mezquita de Toledo en catedral, en el año 1102. A partir de entonces y, aprobando los privilegios de los castellanos y franceses en el año 1118, comenzó su política en contra de los mudéjares de Castilla, obligándoles paulatinamente a abandonar la ciudad; algunos fueron hacia el norte mientras que otros se convirtieron al cristianismo, mezclándose con los mozárabes de Toledo.

شتات أهل الأندلس، مرثيديس غارثيا أرينال ترجمة محمد فكري عبد السميع، المجلس الأعلى للثقافة، القاهرة 2006.