Los moriscos, instalados en Marruecos, llevaron consigo un rico legado que Marruecos ha podido preservar y proteger a lo largo de las épocas, un legado que se manifiesta en sus nombres, sus costumbres y tradiciones, su forma de expresión, su economía, su agricultura, su administración, su diplomacia, su ciencia, su arte, entre otros aspectos de la civilización andalusí. Nos limitaremos aquí a tratar algunos de estos aspectos que permanecen vigentes hasta el día de hoy en Marruecos.

Una de las cosas más importantes que Marruecos ha preservado son los apellidos de origen español, que llevan muchas familias marroquíes en Tetuán, Rabat, Salé y otras ciudades marroquíes donde se instalaron los moriscos tras su expulsión. Estos apellidos sugieren a estas familias su herencia étnica descendiente directamente de al-Andalus y, su permanencia en Marruecos, hasta hoy, indica hasta qué punto el Estado marroquí aprecia aquella herencia sin tener que imponer a las familias concernidas cambiar esos apellidos occidentales por otros marroquíes y abandonar ese origen español andalusí, a pesar de estar lejos de los nombres árabes y bereberes autóctonos. Su supervivencia, por otro lado, demuestra la naturaleza pluralista de la sociedad marroquí y su capacidad para absorber las diversas identidades que la configuran.

Junto a sus nombres, los moriscos llevaron consigo su forma de expresión. Su influencia se hizo evidente en el léxico marroquí, en su literatura y en su cultura popular (sobre todo en los refranes y cuentos). Son abundantes las palabras españolas que enriquecen el léxico marroquí, especialmente en el norte de Marruecos. Algunos estudios dedicados al estudio del vocabulario español en el dialecto marroquí han demostrado su origen andalusí. La lista se hace extensiva si tenemos en cuenta otras ciudades marroquíes como Rabat, Salé y Fez donde estuvieron asentados. Los mencionados estudios fueron decisivos también en determinar la fecha de introducción de esas palabras al árabe marroquí.

Ahora bien, la influencia lingüística no se reduce al campo de los apellidos ni al de la literatura y gramática sino que se registran incluso restos materiales que dejaron los moriscos y los andalusíes en general, desde su llegada a Marruecos, contribuyendo así a mejorar sus condiciones de vida en el país receptor.

En cuanto a este legado material, los moriscos continuaron produciendo en territorio marroquí los distintos materiales andalusíes y mantuvieron el patrimonio andalusí en el país de acogida, en distintos aspectos, especialmente en la producción económica, en la agricultura por excelencia y en la artesanía, en la administración pública y la diplomacia, en las ciencias teóricas y experimentales, las traducciones, las ciencias religiosas, la lengua, los servicios sociales, la vestimenta, la música, el arte y la arquitectura.

Milouda Hasnaoui, “Los moriscos de Marruecos en la moriscologia española: una causa bajo varias miradas” (adaptado) en Los moriscos, cuatro siglos después de la expatriación, Coordinación de Rahma Hadri, Publicaciones del Centro de Estudios al-Andalus y Dialogo de Civilizaciones, Rabat, 2015.

 الموريسكيون .. أربعة قرون بعد التهجير، ميلودة الحسناوي، منشورات مركز دراسات الأندلس وحوار الحضارات، الرباط، 2015.