Existen alusiones al envío de mensajeros de Al-andalus al emperador francés Pippin quien recibió en la ciudad de Aquitaine –al sur de Francia- en el año 768, una delegación musulmana proveniente de Marsella. Mientras que en la época de Hicham I (788-796), hijo de Abderrahmán I, no había representación diplomática o relaciones amistosas de gran relevancia. La misma situación se vivió en tiempos del Al Haqam Bnu Hicham (796-822), conocido como al-Hakam I con la excepción de lo que cita Chakib Arsalane en su libro Al-Ḥulal al-sundusīyah fī al-akhbār wa-al-āthār al-Andalusīyah, cuando señala que el príncipe Abderrahman bnu al-hakam envió mensajeros en el año 816 a la ciudad de Compiegne donde residía el emperador. Y es de señalar que el príncipe Abderrahmán hacía lo mismo en época de su padre. Los mensajeros se dirigieron a Aix la Chapell donde se celebraba el Consejo de la Shura con la intención de firmar un acuerdo de reconciliación que tuvo lugar y que sin embargo no duró por mucho tiempo.

Por otra parte, hay quien dice que el príncipe de Córdoba envió una delegación a Carlo Magno que llegó hasta Aix La Chapell, con motivo de firmar un acuerdo de reconciliación entre los andalusíes y los franceses. De acuerdo con el pacto, los árabes debían ceder todas las tierras situadas entre el río Ebro y el Pirineo a Carlo Magno. Y se firmó el pacto en 810, es decir en tiempos de al-Hakam I.

En lo que se refiere a la época de Abderrahmán II (822-852) se caracterizó por una cierta estabilidad en al-andalus que se manifiesta en el alto nivel de poder y prestigio al que llegaron los musulmanes y que se repercutió favorablemente sobre la vida diplomática, convirtiéndose al-andalus en sede para la instalación y envío de muchas embajadas entre las cuales citamos, la embajada enviada al rey de los normandos a favor de la paz y el apaciguamiento y la embajada que llegó a Córdoba por parte del rey de los francos y que sin embargo no tuvo éxito debido a su mala instalación. Hay quienes consideran que fue enviada por el rey de los francos al palacio de Abderrahmán II para asegurar la paz entre los dos bandos y hay quienes piensan que partió de Córdoba hacia el rey de los francos que conoce a Alfonso. La embajada deja constancia de la existencia de relaciones diplomáticas entre los dos países independientemente si salió por orden del rey de al-andalus o del Rey de los francos.

Según testimonias algunas fuentes cristianas antiguas, la mencionada embajada entre el príncipe de al-andalus y el rey de los francos remonta al año 847 y salió de Córdoba hacia Francia con el fin de establecer la paz entre los dos países. Mientras que en la época del príncipe Mohamad I (852-886) hijo de abderrahman II se habla del envío de una embajada por parte de este último a Alfonso, el rey cristiano con el objetivo de liberar su ministro Hashim Bnu Abdelaziz y pagar su rescate. Correspondencia cuya existencia niega Mohamad I, con el fin de no demostrar su sometimiento al rey cristiano, su debilidad y la del califato omeya.

En cuanto al Emir al-Mundir (886-888), hijo de Mohamad I, se encargó, junto a su hermano Abdallah (888-912), de acabar con la rebelión que afectó a al-andalus y trataron los dos de acabar con ella, mediante las continuas invasiones y las revoluciones que sucedían de un tiempo a otro. Durante esta época no hubo ninguna alusión a cualquier representación diplomática o embajada de importancia como las que hubo en tiempos de abderrahmán II.

Ibrahim Mohammed Al Mustafa, Las embajadas andalusíes a los reinos cristianos católicos de Europa, Biblioteca de la Cultura Religiosa, 2013.

 سفارات الأندلس إلى ممالك أوروبا المسيحية الكاثوليكية، د. إبراهيم محمد آل مصطفى، مكتبة الثقافة الدينية، 2013.